Javiera Bastìas. 04
Marina Fuentes. 09
Una de las tantas Cuevas del Chivato, existió al pie de un cerro de la ciudad de Valparaíso, y dicen que era honda como la eternidad. Esta cueva estaba situada en el centro de la población. Los habitantes de Valparaíso sabían que había dado a la cueva su nombre y mucha celebridad cierto chivato monstruoso que, por la noche, salía de ella para atrapar a cuantos por ahí pasaban. Era fama que nadie podía resistir a las fuerzas hercúleas de aquel feroz animal y que todos los que caían en sus cuernos eran zampuzados en los antros de la cueva, donde los volvía Imbunches si no querían correr ciertos riesgos para llegar a desencantar a una muchacha que el chivo tenía embrujada en lo más apartado de su vivienda.
"carrera a la chilena"las festividades tendrán un verdadero toque criollo campesino. Dicen que cuando hay carreras, mujeres y niños se acercan al lugar de la competencia, que por lo general es entre una larga alameda para ver a los valientes hombres que correrán los caballos a "capela", es decir, sin montura, sin estribos, sin espuelas y sólo agarrados de las crines. Suelen competir dos jinetes, quienes concitan las apuestas de los espectadores.
Un cuerpo cónico de madera, una púa de metal en la punta y una cuerda que se enrolla en ella, componen al trompo, figura que ha sido protagonista de muchas horas de entretención y festividades en la vida criolla.
Girar, bailar y hacer piruetas en el suelo es la misión de esta figura que, una vez lanzada por su dueño, debe enfrentarse a las amenazas de otros trompos danzarines que intentarán derribarlo.
con la llegada de la primavera nuestros cielos le dan la bienvenida a la llegada de miles de volantines de distintos colores, formas y tamaños que inician su temporada de juego.